Reflexiones sobre la minería peruana

Congresista de la República

Reflexiones sobre la minería peruana

01/13/2016 Bitácora 0

Mineria

¡Hubo plata como cancha! ¿Y ahora qué hacemos?

Bajaron los precios de los minerales. Noticia que parece no estar llegando a nuestro inconsciente social. El golpe ya llegó, pero el dolor todavía no se siente. Se sigue ponderando sobre el canon.

Se van secando las utilidades en las compañías mineras y comienzan los aumentos de capital con distintos fines: mejorar la posición de competitividad de las sociedades dedicadas al rubro, o terminar proyectos que puedan bajar costos de producción y/o permitan seguir operando, o comenzar a enjugar pérdidas. El escenario súbitamente ha cambiado y de forma dramática.

Los derechos de las comunidades lejanas, cercanas, a media distancia, y sus pretensiones sobre los derechos del sub suelo o del suelo, sean éstas supuestas o reales, van camino a no tener valor económico alguno. La minería peruana va hoy por un nuevo camino, hacia un escenario diferente: sobrevivir.

Hoy el Perú debe prepararse en la busca de mejorar la competitividad de su entorno minero. ¿Y por qué? El empleo de la minería se va convirtiendo en uno de los grupos amenazados, junto con los sectores relacionados a la misma. No olvidemos que más del 65% de los insumos de nuestra minería es comprada a otros sectores peruanos. Esto es más empleo que se nos puede ir.

¿Nos arrepentiremos de no haber hecho las cosas cuando debieron hacerse? ¿Y cómo debieron hacerse? ¿Qué pasó?

Hoy la imagen de la minería en un país minero, está en duda. Con ignorancia y mala fe se culpaba males de la minería pasada a la actual. Se confundía los proyectos legales, que lograron detenerse y posponerse, mientras las explotaciones ilegales, no se lograron, ni se logran detener.

¿Y por qué sucede esto? Lamentablemente vuelve aparecer un jugador por todos conocido: un Estado que no logra articularse en la mayoría de sus funciones, principalmente la «de orden público” o institucionalidad. Al no cumplir con sus funciones, las que suele pasar de manera chicha a otros, fórmula que más que por convicción, lo hace por necesidad, se van inventando marcos legales de solución. Los mismos que van siendo parches, posponiendo situaciones delicadas y generando nuevas, mucho más peligrosas. Costumbre de las administraciones últimas. Patean el problema, hasta que la próxima administración lo haga. Si es que lo hace. Resultado: ¡desorden y conflicto como cancha!

Así pues, no es raro que la población termine culpando a las empresas mineras la falta de logros para sus aspiraciones básicas.

Un estado eficiente y pro activo, nunca hubiese estado en la necesidad de «delegar» sus funciones re distributivas. De haberse empleado de manera eficiente las tan cacareadas «sobre ganancias» mineras el cuento sería otro.

Sin embargo las cenizas de los malos gobiernos regionales, van comenzando a evidenciar el por qué del incendio. Presupuestos mal empleados y no ejecutados. Gobernadores encarcelados y cuestionados por su incapacidad administrativa; y lo más grave, la falta de credibilidad en nuestro sistema democrático por la población en general.

Así pues, bajaron los minerales. Se acabaron los «sobre ingresos». ¿Qué hacemos? ¿Terminamos de destruir la minería, como lo hicimos en su momento con nuestro agro? ¿O finalmente vamos a enfrentar la raíz de nuestros problemas? La clamorosa falta de institucionalidad que venimos sufriendo, toca pues, de manera imperativa, modernizar un estado que se resiste. Históricamente, la falta de institucionalidad nos ha costado de dos a tres puntos del PBI anual(*). Esto es más, o por lo menos igual, a lo que la minería venía aportando al crecimiento del Perú.

¿Entonces que toca ahora para seguir creciendo? ¡Institucionalidad como cancha! ¡Eso es lo que falta!

(*) Ref: Historia de la corrupción en el Perú. Alfonso W. Quiroz